Tailandia (Día 4). Ayutthaya.

ÍNDICE VIAJE

FICHA

FICHA

DÍA 1Llegada a Bangkok.
DÍA 2Templos de Bangkok.
DÍA 3Wat Pho. Gran Palacio. Chinatown.
DÍA 4Ayutthaya.
DÍA 5Chiang Mai. Doi Suthep.
DÍA 6Montañas de Chiang Mai.
DÍA 7Chiang Mai.
DÍA 8Hacia Koh Samui.
DÍA 9Lamai. Chaweng.
DÍA 10Chaweng.
DÍA 11Koh Samui. Hacia Bangkok. Mercado de Patpong.
DÍA 12Parque Lumphini.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Ayutthaya en tuktuk y un majo taxista tailandés.10 horas en un autocar de segunda clase. O te buscas otro medio de transporte o reservas con antelación un autocar VIP.

DIARIO

Nos levantamos bien pronto para coger el tren dirección Ayutthaya. También puedes ir en bus o en furgo pero a mi particularmente me gusta viajar en tren. Dudamos entre visitar esta antigua capital de Tailandia o la más antigua aún capital de Tailandia, Sukhotai, situada más al norte. Al final, por fotografías, decidimos visitar la primera, no sin tener reservas por la cantidad de avisos que he leído en la red sobre las manadas de perros callejeros agresivos que circulan por la ciudad y por las ruinas de sus templos. Nosotros por suerte no veremos a ninguno. Compramos el billete de segunda clase. El tren va vacío, apenas suben algunos thais conforme vamos parando en las estaciones. Pasa un revisor, que entre la vestimenta y el aparato para agujerear y validar así el billete recuerda a escenas de películas de hace cincuenta años. En el trayecto por las afueras de Bangkok vemos mucha pero que mucha pobreza.

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Llegamos a Ayutthaya y tal y como teníamos pensado buscamos a algún tuktuk con el que contratar la visita a los principales templos de la antigua capital de Siam. Aquí hay kilómetros entre ruina y ruina, no como en Sukotai, por lo que alquilar una bicicleta es un suicidio y más cuando vamos con las mochilas a cuestas. Hay varios estacionados en la misma salida de la estación de tren. Negociamos precio. El hombre nos enseña un impreso plastificado con todas las ruinas que se pueden visitar, escogemos la mayoría de ellos y le decimos que antes nos lleve a la oficina de turismo para comprar los billetes de autobús para subir a Chiang Mai por la tarde, ya que no nos vamos a quedar a dormir en Ayutthaya.

Llegamos a la oficina de turismo y nos dirigen a una taquilla de venta de billetes de la ciudad (por cierto, las chicas de la oficina fueron bordes a más no poder sólo porque Marta no las entendió bien) y allí nos encontramos con la sorpresa de que sólo hay billetes para el autobús de segunda clase de las 15.30h. Ni clase VIP, ni primera clase ni poder salir por la noche como teníamos pensado para dormir en el autobús, que son unas 10 horas de viaje. Escogemos subir en bus porque esa misma mañana en la estación de trenes de Bangkok nos dicen que los trenes están completos. Es la semana de libranza de los monjes y parece que suben todos al norte del país. Nos ha faltado previsión. Tendríamos que haber comprado el billete de tren nada más aterrizar en Bangkok.

Vamos a la faena. Primero visitamos el Wat Maha That, donde se encuentra la imagen más fotografiada de Ayutthaya: una cabeza buda en arenisca apresada entre las entrelazadas raíces de un árbol. El templo fue erigido en 1374. Le decimos al conductor del tuktuk que nos vigile las mochilas, no sin reservas de si a quien debemos vigilar es a él. Lo llevamos todo, si el hombre desaparece con nuestras mochilas tendremos un problema. El hombre, en la parte posterior del tuktuk, en un gesto gracioso a lo ninja japonés con los brazos extendidos hacia los lados nos hace entender que por allí no pasará ni dios. Transmite mucha confianza y hasta el momento los thais son de diez.

Damos un paseo por la multitud de ruinas del Wat Maha That y una sensación de paz nos inunda. El camino entre las ruinas y cada rincón transmiten sosiego, espiritualidad. Nos acercamos para hacer la foto de rigor al buda en el árbol y un vigilante aburrido allí sentado nos dice con gestos muy comprensibles que Marta no puede salir en la fotografía no puede salir a la misma altura de la cabeza del buda. No sé si es para evitar fotografías que hagan mofa con el buda o porque entienden que si te colocas a la misma altura del Buda es una forma de humillarlo.

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Luego visitamos el Thanon Si Sanphet. Del templo no queda mucho en pié pero es muy representativo de lo grande e importantes que eran los templos para el gobierno de la ciudad. Las tres chedis alineadas una al lado de otra son de considerable tamaño. Era el mayor templo de la ciudad y lo utilizaron varios reyes. Justo al lado está el Wat Phra Mongkhon Bophit, un templo enorme, más moderno y de arquitectura más estilo chino y con poco interés más que su tamaño y un gran buda en su interior de 17m, uno de los más grandes de Tailandia. La sala en sí es muy pobre y no le acompaña en absoluto. Detrás de éste nos encontramos a varias tailandesas sentadas en una mesa contando sin parar fajos de billetes de las donaciones.

La siguiente parada es el Wat Lokkayasutharam. No es un templo sino simplemente un gran Buda recostado. Es gracioso de ver aunque no hay más de lo que tienes delante. Allí decidimos echar un cigarrillo y tomar algo en un pequeño bar donde descubriré la bebida que será la protagonista del viaje y que ahora aparece en mi dieta de tanto en tanto: el Ice Coffe. Invitamos al conductor del tuktuk a una bebida, hace calor y ha estado atento hacia nosotros y nuestras mochilas en todo momento.

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Siguiente parada, el Wat Chaiwatthanaram. Para acceder a él creo que hay que pagar pero no vemos a nadie y está cerrado. Se ve muy bien desde fuera por lo que tampoco parece imprescindible entrar. Es uno de los que más impresionan con su chedi principal de 35 metros de altura.

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La última parada es en el Wat Yai Chai Mongkhol, Es quizá el templo más completo: un buda recostado de 7m, con un chedi al que puedes subir con buenas vistas.

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Preguntamos al conductor del tuktuk donde podemos comer y nos recomienda el Mercado flotante. Allí, nos despedimos del conductor y le damos 50 baths de propina. El mercado flotante es un conjunto de casas y pasarelas de madera sobre el río con tiendas, un gran comedor bajo un aparatoso tejado de madera en el que diversos puestos callejeros te dan de comer en unas mesas bajas, para sentarte en el suelo. Buen sitio para acabar nuestra visita a Ayutthaya y los platos están de muerte.

Posteriormente negociamos con otro tuktuk para que nos lleve a la estación de autobuses, que está a las afueras. Nos esperan unas 10 horas de trayecto hasta Chiang Mai… sin autobús VIP y teniendo que buscar hotel cuando lleguemos a la 1 de la madrugada a Chiang Mai porque contábamos que dormiríamos en el autobús de noche. Horror.

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