Tailandia (Día 10). Chaweng.

ÍNDICE VIAJE

FICHA

FICHA

DÍA 1Llegada a Bangkok.
DÍA 2Templos de Bangkok.
DÍA 3Wat Pho. Gran Palacio. Chinatown.
DÍA 4Ayutthaya.
DÍA 5Chiang Mai. Doi Suthep.
DÍA 6Montañas de Chiang Mai.
DÍA 7Chiang Mai.
DÍA 8Hacia Koh Samui.
DÍA 9Lamai. Chaweng.
DÍA 10Chaweng.
DÍA 11Koh Samui. Hacia Bangkok. Mercado de Patpong.
DÍA 12Parque Lumphini.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Pasear por la playa bajo la lluvia.No haber aprovechado el día para visitar la isla. Quedarse atrapados en los enclaves de Lamai y Chaweng no fue una buena opción.

DIARIO

No tenemos ninguna duda de que vamos a ir directamente a la playa de Chaweng. Esperamos uno de los songthaew que descubrimos ayer, mucho más baratos que los taxis. Llegamos a nuestro destino y pasamos una maravillosa mañana en la playa. Foto por aquí, foto por allá, me meto en el agua, me estiro en la arena. Empiezo a sentirme realmente desconectado del mundo, de mi mundo. Pasan las horas sin hacer nada. No tengo nada que explicar porque no hacemos nada. Estamos tranquilos, relajados, disfrutando del entorno.

Por la tarde volvemos al hotel para pasar las últimas horas de luz allí. De repente nos cae una lluvia monzónica. Todo el mundo vuelve a sus respectivos hoteles para resguardarse pero nosotros cogemos una chaquetilla-chubasquero y nos vamos a pasear por la playa dirección a las rocas de Hin Ta y Hin Yai (rocas del abuelo y la abuela), unas formaciones rocosas que recuerdan a unos genitales masculinos y femeninos. Guardo un gran recuerdo de ese paseo por la playa con la fina pero incesante e insistente lluvia cayendo sobre nosotros. Muy de película. Caminando llegamos al extremo sur de la playa de Lamai cuando ya ha dejado de llover, extremo en el que hay otro saliente que la separa de la siguiente playa y por donde deben estar las rocas del abuelo y la abuela. No vemos nada más que una pequeña cala frente a nosotros a la que da un hotel muy pero que muy chic, una cala rodeada de grandes rocas que separa nuestra posición de una cuesta que lleva a un punto mucho más alto del saliente. Cruzamos la cala con el agua a la altura del pecho por no entrar en el hotel (aunque luego veremos a unos guiris cruzar sin que le pongan pega alguna) y subimos la cuesta y unas escaleras pero no llegamos a encontrar lo que buscamos. Hay una especie de rocas que podrían serlo pero no sé si es que la marea está alta y lo desvirtúa o simplemente no es lo que buscamos. Desistimos y nos sentamos en la cala mientras anochece.

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Hoy toca cenar pizza cocinada por un italiano en nuestro pequeño mercado gastronómico.

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