Suiza y Francia (Día 3). Langnau. Aareschlucht. Rosenlauischlucht. Interlaken.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Nîmes.
DÍA 2Nîmes. Gruyères. Berna. Langnau.
DÍA 3Langnau. Aareschlucht. Rosenlauischlucht. Interlaken.
DÍA 4Lauterbrunnen.
DÍA 5Interlaken. Aletschgletscher. Zermatt.
DÍA 6Zermatt.
DÍA 7Zermatt.
DÍA 8Zermatt. Chamonix. Annecy.
DÍA 9Annecy.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Estar en el corazón de la garganta Rosenlaui.
El curioso Castillo Oberhofen.

DIARIO

Temprano por la mañana, los dueños del hostal aún no habían dado señales de vida. La sensación de alojarnos en un albergue fantasma aumentaba por momentos, sustentada también en la aparente ausencia de otros huéspedes. Sin embargo, justo cuando nos disponíamos a dejar nuestro dinero en un sobre, vimos en recepción a una señora con una toalla enrollada en la cabeza, recién salida de la ducha. No era un fantasma, era la dueña del hostal, tan pancha.

Salimos antes de las 9h con la intención de desayunar nuevamente por el camino. Tras pasar por varios pueblos muy pequeños en los que no vimos ningún local, paramos en uno un poco más grande llamado Konolfingen. Sin embargo, ahí tampoco encontramos ninguna cafetería… así que terminamos desayunando en el bar de la estación de ferrocarril. Un bocata y un café con leche supusieron un nuevo astillazo a nuestro presupuesto con un chasco de propina: al contrario de lo que nos habían asegurado, no en todos los establecimientos aceptaban euros. Por suerte, yo iba preparado con 300 francos suizos, que puede parecer mucho dinero pero en Suiza te los pules en un abrir y cerrar de ojos.

Llegamos a Interlaken sobre las 11h de la mañana. Nos alojamos en un camping idílico, emplazado en la ribera de un río, con vistas al gran lago de Brienz, al pie de las montañas y alejado del bullicio del pueblo, el más concurrido de todos en los que dormimos. Nuestro plan de ruta del día consistía en visitar las gargantas del Aare y Rosenlaui y la cascada de Reichenbach, en la que murió Sherlock Holmes. Con el tiempo que nos sobrara daríamos un paseo en coche visitando los castillos de la orilla de los lagos de Brienz y Thun. Antes, hicimos acopio de provisiones en el Coop, que viene a ser como el Mercadona suizo pero el doble de caro y con monopolio incluido.

La garganta del Aare se originó por el curso de un río. Para un turista poco acostumbrado a este tipo de fenómenos, impresiona mucho, aunque una vez terminado el viaje soy un poco tibio respecto a ella. Me encantó, pero con todo lo que vi después ha quedado un poco eclipsada en mi memoria. Los suizos tienen la capacidad de explotar al máximo todo el potencial de su geografía sin apenas alterarla. El sistema de pasarelas que te facilita la visita de la garganta es un claro ejemplo.

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El problema de la garganta del Aare es que si justo después de visitarla vas a la de Rosenlaui podemos exagerar afirmando que prácticamente queda ninguneada. Porque si Aare nos cautivó por su espectacularidad también hay que reconocer que nos impresionó en parte por novatos. Eso es lo que comprendí al ver la garganta de Rosenlaui, que me dejó boquiabierto y con los ojos como platos, sin poder de reacción ante un fenómeno tan majestuoso como el que estaba contemplando y con la sensación de estar conociendo realmente lo que es la naturaleza. En un entorno mucho más escarpado y abrupto, se formó esta garganta glaciar por la acción del torrente Weissenbach, fruto del deshielo.

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Aún nos quedaban 2-3 horas de luz, pero no pudimos visitar la cascada de Sherlock Holmes porque cuando llegamos estaban cerrando. Aprovechamos para volver hacia Interlakenpor la orilla opuesta por la que habíamos venido, visitando el castillo de Ringgenberg, y luego, una vez pasado Interlaken, por la orilla del lago de Thun, hasta el castillo de Oberhofen, construido parcialmente dentro del lago.

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De vuelta al camping, el día se estropeó y nos pilló un tormentón de esos que parecen anticipar el fin del mundo. Sin embargo, no fue impedimento para que cenáramos al aire libre bajo una carpa. Dedicamos el resto de la noche a jugar a cartas y temprano nos fuimos a dormir.

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