Provenza y Languedoc-Roussillon (Día 3). Colliure.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Clarensac. Aigües-Mortes.
DÍA 2Pont du Gard. Avignon.
DÍA 3Colliure.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
El pueblo de Colliure es precioso...... pero a pesar de la nula aglomeración de gente de estas fechas, visitarla con mejor tiempo y temperatura, es una escapada pendiente.

DIARIO

Con las llaves entregadas al propietario de la casa nos subimos al coche dispuestos a volver a Barcelona, previa parada en Colliure. Pero el coche no quiere arrancar. Por suerte, los vecinos se organizan y nos consiguen unas pinzas que conectadas a la corriente nos permiten arrancar el coche. Aún con el riesgo que conlleva, la parada en Colliure no nos la impedirá una batería a punto de morir. Nos la jugamos.

Tras una buena paliza en coche llegamos a Colliure, el típico pueblo que uno tiene en mente durante años y años sin encontrar nunca la excusa ni el momento para visitar. Y aquí estoy. Dejamos el coche en el párking, bastante completo de coches, y bajamos al mar, donde nace una enorme pared con un camino a sus pies que bordea la pequeña bahía y en cuyo extremo se alza un castillo. Lo seguimos, con el Fuerte Saint Elme en la cúspide de la montaña que está al otro lado de la bahía vigilando nuestros pasos. 

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El castillo es espectacular y el conjunto medieval es de lo más auténtico que he podido ver en un paisaje de costa. Seguimos la marcha cruzando un puente que pasa sobre un pequeño río y aparecemos en una zona bastante diferenciada de la primera en la que dejamos el coche, donde parece que el castillo hace de frontera entre ambas. Aquí empiezan las típicas calles turísticas de muchos pueblos de costa, aunque con un encanto a destacar gracias a los colores que colorean las paredes y ventanas. 

Subimos en busca de un restaurante donde comer. Casi todo está cerrado o es caro, por lo que sin darnos cuenta volvemos a aparecer cerca del coche. Allí, frente al mar, una pizzeria de un señor muy entrañable anuncia buenos precios y pizzas que parecen caseras. Acertamos de pleno.

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Volvemos a pasar junto a las murallas y el castillo, a cruzar el puente sobre el río, pero esta vez seguimos la playa hacia la Iglesia Notre Dame des Anges, típica en cualquier foto de Colliure por su ubicación adyacente al mar, que junto a las casas de alrededor forman una panorámica excelente. Detrás de ella aparece una ermita, la Capilla San Vicente. Parece que la primera ola se la tenga que llevar mar adentro. A pesar del tiempo que no acompaña, hace mucho frío, el pueblo tiene un encanto muy especial. Apuntado queda para volver otra vez.

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