Mallorca (Día 2). Cala Varques. Cala Santanyí. Cala Mondragó – S’amarador.

Día 2. Cala Varques. Cala Santanyí. Cala Mondragó – S’amarador.

Tomamos un desvío desde la carretera que va de Porto Cristo a Portocolom. A través de un camino de tierra llegamos a una reja donde acaba la vía, aparcamos y tomamos un camino de tierra que tras 20 minutos a pié y sin ninguna señalización más que la intuición de la situación del mar, desemboca en la Cala Varques.

Esta cala tiene algo especial. El acceso a ella a través del monte, un bosque justo delante donde deleitarse de un picnic con vistas al mar, los hippies que pernoctan en ella, las cuevas y otras mini calas que la rodean… respiramos un toque muy alternativo. Desgraciadamente, cuando nos disponemos a sumergirnos en el mar, una chica nos avisa de que hay medusas en el agua, algo que por lo visto no es nada raro aquí. Entre esto y el cielo gris encapotado nos sumimos en una pesadumbre que nos nos quita las ganas de buscar las cuevas y calas cercanas. Una lástima, aunque en otras circunstancias seguramente nos habría parecido una de las más bonitas de la isla.

Cala Varques

Cala Varques

Volvemos de Cala Varques a nuestro hotel, ubicado en Cala Santanyí, caundo de repente aparece un sol radiante. La rabia porque sea justo ahora y no un par de horas antes se desvanece justo al torcer una calle y encontrarme que el sol incide sobre Cala Santanyí dándole ese intenso azul turquesa que tanto enamora de la isla. No llegamos a esta cala por planificación, sino por estar en el momento y en el lugar adecuados.

Bajamos por uno de los costados, a través de unas escaleras entre casas con una ubicación privilegiada. Abajo hay casitas de pescadores y un camino transitable que permite bordearla en parte. La orografía de la cala nos hace sentir atrapados por la montaña, ya que se localiza en la depresión de una montaña formada por el torrente que desemboca en este punto. El único y gran inconveniente de que está completamente urbanizada.

Cala Santanyí

Cala Santanyí

Le damos una segunda oportunidad al día y volvemos a coger el coche para recorrer varias kilómetros con el fin de disfrutar de otro rincón recomendado de la isla. Tras un paseo por un sendero en el mismo corazón de un Parque Natural nos encontramos con estas las calas de Mondragó y s’Amarador. Las dos forman una especie de uve con un agradable camino que las une, creando una fusión entre el azul del mar y el verde de la vegetación que las rodea que desprende naturaleza pura. A pesar de que el cielo vuelve a estar gris encontramos en la segunda cala un rincón en el que disfrutamos de los mejores ratos de snorkel en la isla. Y es que en la cala más oriental y a través de las rocas se llega a una especie de embarcadero donde no hay absolutamente nadie. Los turistas quedan en el arenal, a la vista pero lejos de enturbiar la paz del lugar. Son muy curiosas las formas de la roca unos metros más allá, con un bonito túnel submarino donde la luz se filtra por debajo de los pies, donde nos regocijamos durante varios ratos. Espectacular.

Cala Mondragó – S’amarador

Cala Mondragó – S’amarador

Cala Mondragó – S’amarador

DSC_0233

Cala Mondragó – S’amarador

Cala Mondragó – S’amarador


De vuelta nos paramos a ojear un par de casas construidas con piedras que parecen de muchos siglos atrás

DSC_0250

Marcar el Enlace permanente.

No se admiten más comentarios