Mallorca (Día 1). Caló des Moro. Cala es Trenc.

Día 1. Caló des Moro. Cala es Trenc.

Nos resulta más sencillo de lo esperado llegar a Caló Des Moro. Un cartel anuncia el acceso bajando unas escaleras desde la calle de una tranquila urbanización hacia el mar. Pero estas nos llevan antes a dos calas que reciben el nombre de Cala S’almunia, con unas casitas de pescador que le dan un aire tan genuino al lugar. Si no fuera por lo que las guías dicen que viene después bien merece una visita expresa, ya el paisaje supera las expectativas de cualquiera.

Caminamos unos metros más y nos encontramos de frente con la cala. Amor a primera vista. No dudo en afirmar, aquí y ahora, que si fuera el único habitante de la isla y tuviera que escoger un rincón en el que acabar el resto de mi vida, ese sería Caló des Moro. Es un talud virgen enclavado entre altas paredes pobladas de pinos y matas que crea una atmósfera de intimidad única. Sin oleaje y con sus aguas de un sorprendetemente intenso color turquesa hacen de esta cala un lugar idílico.

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Recomiendan ir a primerísima hora de la mañana, puesto que la belleza de este rincón y las reducidas dimensiones del arenal hacen difícil encontrar un hueco donde extender la toalla. Llegamos algo tarde con una marabunta de cabezas que inundan allí abajo el lugar, aunque tras bajar por el estrecho y accidentado camino, encontramos un hueco que nos permite disfrutar de la cala toda la mañana. Hay muchos turistas pero no llegan a agobiar, seguramente por las fechas. Otra canción posiblemente sea venir aquí en agosto.

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Necesitamos volver, así que el último día en la isla volvemos haciendo caso a las recomendaciones. A las 7 de la mañana estamos de nuevo haciendo malabarismos para no caernos por el camino de bajada a la cala. Apenas nos cruzamos con un hombre solitario que empieza el día con una sesión de snorkel, por lo que podemos dejarnos embriagar por la suma de la intimidad del lugar y la solitud de las horas del día. Estamos sólo una hora pero nos vamos contentos por no haber obviado por despiste o error este sitio. Caló des Moro supone uno de los momentos más mágicos que uno puede experimentar junto al mar.

Caló des Moro

Caló des Moro

Caló des Moro

Caló des Moro

Dejamos el coche en un aparcamiento tarifado cuyo precio para todo el día es de 3€. Allí delante está Cala es Trenc. No es una cala, es un arenal o playa virgen que debe hacer unos 3 km de largo rodeada por dunas y matorrales. Las guías dicen que es el último arenal sin urbanizar porque está calificado como espacio protegido. Sus aguas no me llaman especialmente la atención, posiblemente porque hemos llegado al atardecer cuando los rayos del sol ya no inciden tan directamente sobre el agua o porque venimos del paraíso de Caló des Moro. Eso sí, es un lugar perfecto para dar el típico paseo por la playa y dejarse embriagar por el aroma del mar.

Cala es Trenc

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