Malasia y Singapur (Día 8). Kinabatangan. Kuala Lumpur.

Ayer nos dijeron que si había sitio en los botes podíamos hacer el safari matutino con el nuevo grupo que llegó la noche anterior. Pero no me apetece. A pesar de que soy consciente que seguramente no pisaré nunca más este lugar recóndito del mundo, me siento sucio, aún resfriado y con muchas ganas de llegar a la civilización.

Preparamos las mochilas y hacemos tiempo en el bar. Aprovecho para hacer fotografías a todo aquello que quiero recordar, incluidos los guías. El más bajito sigue haciendo bromas y riendo siempre que puede. Creo que ya sé quién podría explicarme los efectos de la marihuana malasia que vimos ayer en el trekking, por llamarlo de alguna manera, por la selva.

DSC_0577 DSC_0581

Llegamos al campamento base de Sepilok. Lo primero que hacemos es activar el wifi, conectarnos de nuevo al mundo. Entre los centenares de whatsapp, avisos del facebook y mails recibo uno que nos va a suponer un serio contratiempo: las autoridades marítimas han cancelado el tráfico marítimo en la zona de la isla Tioman por la mala mar, lo que significa que nos cancelan el ferry. Mi primera reacción es de rabia porque tenía muchas expectativas puestas en esta isla pero rápidamente nos ponemos los tres a buscar una solución, a buscar alternativas. Me acuerdo que cuando leía sobre islas en Malasia, Tioman quedaba en el radio de acción de los tifones de esta época, por lo que busco el nombre de las alternativas que me planteé al otro lado de la península, lejos de los tifones. Hay varios nombres: islas del sur de Tailandia, Pennang y Langkawi. Se lo comento a Raúl y Uri y leemos los apartados correspondientes en la Lonely. La combinación hasta las islas de Tailandia es complicada y Pennang tiene más cultura que playas. Mariano, que está con nosotros, la ha visitado en los inicios de su viaje en Malasia y nos lo confirma. Nuestra elección es clara: queremos ir a Langkawi. En menos de treinta minutos tenemos destino, hotel en Kuala Lumpur, ya que tendremos que hacer escala, los vuelos y el hotel en la isla. Trabajo en equipo.

Nos espera el chófer del hotel en el aeropuerto de Kuala Lumpur, un hombre especialmente grueso. Ya es de noche, el día ha pasado entre desplazamiento y desplazamiento y lo más destacado ha sido la despedida de Mariano. Gran tipo.

Estamos en nuestro último trayecto del día temiendo por nuestras vidas. El hombre grueso es un temerario que acelera y frena por las calles de Kuala Lumpur como si estuviera haciendo logros para correr en el GP de Malasia. Uri empieza haciendo algún gesto pero pocos minutos después le está llamando educadamente la atención. El conductor ni se inmuta, o no habla inglés o sencillamente le da igual. Después de una lancha entre cocodrilos, un autocar por la selva de Borneo y un avión en una compañía de bajo coste malasia, sería patético perder la vida en un moderno coche circulando por las seguras carreteras de la capital de Malasia.

Tanto el hotel como el barrio son de inmigración india y el restaurante que encontramos para cenar no podía seguir otra temática diferente. Está bastante destartalado y la comida de las bandejas parece llevar aquí varios años. Nos atrevemos y acertamos, el pollo tandoori está de muerte. Una copa en un extraño aquí bar musical y a dormir. Langkawi nos espera.

Marcar el Enlace permanente.

No se admiten más comentarios