Malasia y Singapur (Día 5). Semporna. Sepilok.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Kuala Lumpur.
DÍA 2Hacia Mabul.
DÍA 3Mabul.
DÍA 4Mabul.
DÍA 5Semporna. Sepilok.
DÍA 6Sepilok. Kinabatangan.
DÍA 7Kinabatangan.
DÍA 8Kinabatangan. Kuala Lumpur.
DÍA 9Langkawi.
DÍA 10Langkawi.
DÍA 11Langkawi.
DÍA 12Singapur.
DÍA 13Singapur.
DÍA 14Malaca.
DÍA 15 Kuala Lumpur.
DÍA 16Kuala Lumpur.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Quedarnos tirados en una carretera de la Selva de Borneo y que nos lo tomemos como una divertida anécdota.

DIARIO

Ha llegado el momento de dejar atrás las tortugas y las horas de hacer el vago en la hamaca y en los sofás del bar. Ha llegado la hora de marchar. Acudimos a la recepción y le decimos al chico que venimos a hacer el check-out. Ojea sus papeles y tras un par de segundos de reflexión nos indica que tiene apuntado que nos íbamos por la tarde. Se han equivocado, cosas del directo. En cuestión de segundos se movilizan y nos acompañan a uno de los barcos que está a punto de salir. Rápida respuesta.

DSC_0237

Entre duros saltos que acaban siendo hipnotizantes y con la brisa del mar contorneando nuestros algo más morenos rostros, es el momento perfecto para pensar en la experiencia vivida y ordenar mentalmente las que vienen ahora. Siento que volvemos a la civilización. Aunque Mabul no es la isla paradisíaca y hay más bien poco que hacer, aparte de snorkel y más snorkel para acercarnos principalmente a las preciosas tortugas marinas, me he sentido aislado del mundo. Y eso siempre, siempre es bueno.

Alcanzamos la costa de Semporna. Aquí el mar parece una autopista, con multitud de pequeñas embarcaciones de locales que van aquí y allá, en todas direcciones. Me fijo en que el yate semihundido de la ida ya no está. Estamos entrando en el puerto, que hoy con la cantidad y movimiento de barcos parece más importante.

DSC_0239 DSC_0240 DSC_0244

Lo hacemos fácil. Dejamos las mochilas en la oficina de Scuba y nos dirigimos para comer a la pizzería que hay justo enfrente. Los precios no son los más económicos del globo pero tenemos mono de pizza y las chicas son encantadoras. En mitad de la comida aparece desde la calle y frente a nuestra mesa un loco dibujando cosas extrañas en un papel. Uri saca el móvil y le hace una foto. Tendremos un buen recopilatorio de fotos grotescas a la vuelta.

DSC_0255 DSC_0258

Me coloco el primero con el sencillo mapa que nos ha dibujado la chica de Scuba Junkie para alcanzar a la estación de autocares. Veo por el rabillo de ojo que Raúk y Uri dudan de que hayamos tomado el camino correcto y preguntan al conductor de un coche. Sigo caminando. Pasamos delante del KFC en el que comimos antes de partir hacia Mabul y torcemos a la derecha. Una carretera nos lleva a nuestro destino. Compramos los tickets y mientras esperamos que arranque el autocar doy una vuelta por la zona. Nada interesante, más bien un lugar decadente, como los que rodean la mayoría de estaciones del mundo.

El autocar para a un lado de la solitaria carretera. Pasan los minutos y no nos movemos de aquí. Algunos pasajeros deciden salir y nosotros hacemos lo mismo. Aparece el copiloto con un barreño de agua. Esto no tiene buena pinta. Pasamos a la parte de atrás y lo entendemos: nos hemos quedado tirados, el autocar se ha roto. Durante casi 45 minutos el conductor y su compañero dedican su tiempo a echar agua al motor sobrecalentado. Me veo aquí pasando la noche, en una aislada carretera, en el otro extremo del mundo rodeado de la vegetación tropical de Borneo y los secretos que seguramente alberga. Suena a muy novelero y soñador, aunque a excepción de alguna pickup que pasa haciendo rallys, no ocurre absolutamente nada.

DSC_0266

Tras 5 horas desde que partimos de Semporna el puntito azul del gps se acerca a Sepilok. Aquí debería encontrarse el campamento base de la agencia con la que hemos contratado nuestra estancia en algún recóndito lugar de la selva. Estamos yendo a la aventura, ya que me fío completamente de lo que me dice Google maps. Me acerco al conductor y le pido que nos deje en Sepilok, ya que llegar hasta el final, en Sandakan, supondrá retroceder muchos kilómetros. El conductor accede, denota estar muy acostumbrado a este tipo de peticiones. No somos los primeros.

Minutos después estamos descendiendo del autocar en medio de la carretera, una vez más, en un lugar que define perfectamente la idea de soledad. Ahora añadámosle el factor nocturno. Doy vueltas sobre mi mismo para situar los puntos cardinales en el gps del móvil. Retrocedemos 100 metros y torcemos por un camino asfaltado, más camino que calle atendiendo a la absoluta falta de luz, cosas o personas. Rápidamente nos sumergimos en una melodía de ruidos extraños, desconocidos para nosotros, de todo tipo de animales e insectos que la mente puede rescatar de aquellos míticos documentales de la 2. Me siento en el corazón de la jungla.

Vemos la tenue luz de una casa. Frente a ella y de entre las sombras aparece un cartel: Uncle Tan. Hemos llegado. Viva la tecnología. Entramos y nos reciben dos hombres que muy amablemente nos acomodan y nos muestran las mesas donde cenar, aplazando el check-in para después. Hambre no nos falta. Nos acompañan en la sala una pareja y un hombre que parece ir solo. Cuando apenas estamos dando nuestros primeros bocados aparece un tercero, recién duchado, que parece el jefe del sitio. Se nos presenta, gestiona el check-in y rápidamente se une a sus amigos. Poco tiempo transcurre hasta que las latas vacías de cerveza de la mesa comienzan a crecer como setas. La vida de Borneo no parece muy estresada.

Se nos acerca el hombre que va solo. ¿Hablan español? Pregunta con un claro acento argentino. Asentimos. Acto seguido nos dice que le perdonemos pero que se muere de ganas por hablar en español con alguien. Un argentino muriéndose de ganas de hablar con alguien. ¿Puede haber un guión mejor para una película de terror?

En el televisor están dando la Premier League y eso significa que hay televisión por satélite. Raúl pide el Barça. El jefe coge el mando y empieza a pasar canales. Y lo encuentra. En la Isla de Borneo, en medio de la selva, veremos un Málaga-Barça. Brutal, esto es la globalización. El partido es horrendo de principio a fin, aunque los tres hombres son ajenos, ya que han seguido hincándose una cerveza tras otra. Por su parte, la experiencia con Mariano, el argentino, ha sido absolutamente llevadera. Parece un buen tipo y además simpatiza con el Barça y con Messi. Da comienzo una bonita amistad viajera.

Marcar el Enlace permanente.

No se admiten más comentarios