Malasia y Singapur (Día 15). Kuala Lumpur.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Kuala Lumpur.
DÍA 2Hacia Mabul.
DÍA 3Mabul.
DÍA 4Mabul.
DÍA 5Semporna. Sepilok.
DÍA 6Sepilok. Kinabatangan.
DÍA 7Kinabatangan.
DÍA 8Kinabatangan. Kuala Lumpur.
DÍA 9Langkawi.
DÍA 10Langkawi.
DÍA 11Langkawi.
DÍA 12Singapur.
DÍA 13Singapur.
DÍA 14Malaca.
DÍA 15 Kuala Lumpur.
DÍA 16Kuala Lumpur.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Las imponentes Torres Petronas, los rascacielos que más me han impresionado.

DIARIO

Cogemos otro autocar, esta vez dirección a nuestro último y repetido destino: Kuala Lumpur, la capital de Malasia. El viaje transcurre con toda normalidad, confortable, hasta que de repente me coge un apretón. Después de 5 días sin visitar el lavabo para estos menesteres, mi cuerpo ha dicho basta. Y de qué manera. Me quedo de pie para controlar la crisis pero finalmente me veo obligado a pedirle al conductor que pare donde sea. El hombre, alarmado, me señala la autopista y me dice que no puede parar. Siguen los sofocos. Minutos después escucho un grito del conductor, que está entrando en un área de servicio y señalándome los lavabos. Sin llegar a frenar, me abre la puerta y me lanzo hacia mi salvación.

Aunque el hotel del barrio de Little India estuvo bien, tras leer la guía coincidimos los tres en que pasar nuestras últimas 24 horas en el barrio de Chinatown es una buena idea. Mercados y ambiente. Llegamos al hotel y rápidamente percibimos el acierto. El personal es muy amable, la habitación grande y confortable, y las calles ocupadas por un enorme mercadillo.

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Nos dirigimos a la Plaza de la Independencia bajo un calor insoportable, condición que nos lleva a dar apenas una vuelta. Decidimos ir a comer, el hambre apremia, a un restaurante rápido de comida india, con mucha variedad y buen precio. Nos sorprende gratamente, es de esos restaurantes que se acaban convirtiendo en un fijo.

Echamos la siesta y holgazaneamos en la habitación. La energía y el espíritu viajero con el retorno a casa a la vuelta de la esquina, escasean. Pero antes de que se nos haga demasiado tarde tenemos una de esas visitas subrayadas: las Torres Petronas.

Salimos del metro justo cuando está empezando a hacerse de noche. Levanto la cabeza buscando las torres y un fragmento de una de ellas se levanta sobre nosotros. Empezamos a caminar hacia esa dirección mientras poco a poco va apareciendo la segunda de las torres. Las dimensiones impresionan, pero conforme nos acercamos más y más, la noche va cayendo y nos vamos acercando a sus pies, la impresión aumenta exponencialmente.

Con un dramático y apocalíptico cielo gris nos plantamos frente a las dos Torres Petronas. Son dos torres gemelas de acero de 88 pisos y casi 452 metros de alto, sede de la compañía nacional de petróleo y gas Petronas, con forma de cohete y un perfecto reflejo del ascenso espectacular de la urbe. Saco unas fotos increíbles, no tanto por mi pericia, sino por la belleza de esta construcción humana.

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Accedemos al interior de una de ellas. Nos informamos sobre las posibles visitas para subir a lo alto de la torre pero hoy ya han finalizado y al ver el elevado coste de las entradas, para nosotros también habrán estará cerrado mañana. Volvemos al exterior, y como aún tenemos tiempo, nos sentamos un poco más allá, donde los turistas posan con las torres detrás en las típicas posturas, algunas de las cuales comportan subirse a elementos arquitectónicos varios y como consecuencia quebraderos de cabeza a los vigilantes del lugar. Lo que queda de jornada lo dedico a tirar más fotografías a las Petronas desde diferentes ángulos y a dejarme impresionar por el gigantismo en su máxima expresión. Como paisaje urbano, un 10.

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