Malasia y Singapur (Día 14). Malaca.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Kuala Lumpur.
DÍA 2Hacia Mabul.
DÍA 3Mabul.
DÍA 4Mabul.
DÍA 5Semporna. Sepilok.
DÍA 6Sepilok. Kinabatangan.
DÍA 7Kinabatangan.
DÍA 8Kinabatangan. Kuala Lumpur.
DÍA 9Langkawi.
DÍA 10Langkawi.
DÍA 11Langkawi.
DÍA 12Singapur.
DÍA 13Singapur.
DÍA 14Malaca.
DÍA 15 Kuala Lumpur.
DÍA 16Kuala Lumpur.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR

DIARIO

Una vez en Malaca, llegados en autocar con parada incluida en la frontera para el papeleo de entrada, buscamos un taxi que nos acerque al hotel. Después de un espeso trayecto debido al tráfico, el taxista nos deja cerca de nuestro destino. Con rapidez bajamos del vehículo, cogemos las mochilas y pagamos al taxista, impulsados por el ajetreo con el que nos ha recibido la ciudad. Con Google Maps en pantalla y con más tranquilidad, me doy cuenta de que las distancias engañan y que el par de calles hasta nuestro alojamiento son tranquilamente 15 minutos a pié. El taxista, un pirata. 

Recorremos el trayecto hasta el hotel, ubicado en Chinatown, un barrio bastante más tranquilo que lo visto hasta ahora de la ciudad. Cuando lo reservamos nos pareció increíblemente barato y ahora, frente a él, lo entendemos perfectamente. Una grotesca puerta metálica anuncia el lugar, con un teléfono apuntado en una nota, escrito a bolígrafo. Le pedimos el móvil a una chica china que regenta una tienda justo enfrente, la cual, muy amablemente hace la llamada.

Minutos después, otra chica china, muy hispter, nos acompaña a nuestra habitación. Menudo antro. Parece sacado de una de esas películas en las que experimentan con humanos o crean extrañas criaturas. La distribución del hotel se asemeja a la de una fábrica clandestina de telares, y nuestra habitación, con las paredes de cristal, parece el antiguo despacho del jefe.

DSC_843 DSC_847

Volvemos rápidamente al exterior y reandamos la calle para empezar a conocer la ciudad. Malaca era uno de los principales puertos comerciales del sureste asiático pero con el tiempo ha venido a menos, convirtiéndose en un lugar atrasado y aletargado en comparación a sus vecinas Kuala Lumpur, y sobretodo, Singapur. Este declive que se percibe con facilidad en sus calles, ha favorecido una arquitectura que hoy supone un reclamo turístico. Y más cuando la ciudad fue designada en 2008 como Patrimonio Mundial de la Unesco.

El límite de Chinatown lo marca un bonito canal. Lo cruzamos y buscamos sitio para comer en alguna de las terrazas que se ubican con vistas hacia aquél. El dueño es bastante rancio pero el lugar y la comida compensan lo primero.

DSC_848

Frente al canal, junto a la que parece una de las principales arterias de Malaca, se encuentra la Plaza holandesa. Aquí se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad. Todos ellos son de una evidente arquitectura colonial y destacan por estar pintados de un característico color salmón. El edificio The Stadthuys, es del año 1660, y desarrolló las funciones de ayuntamiento. La Torre del Reloj es muy coqueta y la Iglesia de Cristo, de 1740, fue construida con ladrillos traídos de Holanda.

Nos acercamos para hacer las fotografías de rigor y de repente aparecen tras nosotros unas bicicletas con sidecar para ser usadas como un taxi. Las miro bien y no me lo puedo creer. Luces, música y tuning de la Hello Kitty o de la Frozen. Qué espanto, qué ridículo.

DSC_852 DSC_854 DSC_858 DSC_859

Nos orientamos y empezamos a caminar por una calle que nos lleva hasta los restos de un fuerte. Antes nos cruzamos con un avión y un ferrocarril antiguos, frente a lo que parece un museo. Aprovechamos la sombra del lugar para descansar un rato, pues el calor y la crisis de agotamiento típica de los últimos días de un viaje, empiezan a hacerse notar.

El fuerte, la Porta de Santiago, conocida como La Famosa, es una antigua fortaleza construida por los portugueses y uno de los restos arquitectónicos europeos más antiguos de Asia. Me espero hasta que nadie me afea la fotografía y luego me dirijo justo detrás nuestro, donde se exponen un par de tanquetas de policía.

DSC_861

Tras el fuerte, se atisba una cuesta que da acceso a lo alto de una colina. Según los mapas allí se ubica una iglesia. Antes decidimos acercarnos a un cercano centro comercial para tomar algo, pero como casi todos los negocios de restauración están cerrados, dividimos el grupo en dos: ellos darán una vuelta para comprar ropa y yo aprovecharé para visitar la Iglesia de San Pablo. Accesible por una empinada escalera, fue construida por un capitán portugués en 1521, cayendo en desuso en 1590 cuando los holandeses construyeron la suya, la de Santo Cristo que hemos visto antes.

DSC_864 DSC_868 DSC_869

Vuelvo al centro comercial y el único local decente, uno de batidos, está cerrado. Espero y espero pero ni aparece el dueño del mismo ni aparecen mis dos compañeros. Aburrimiento.

Reandamos el camino. Entramos en un Hard Rock Café, ubicado justo encima del canal. Me resulta curioso que en una ciudad como ésta, sin ser una importante metrópolis ni aparentemente tener tanto turismo, se ubique un local de esta prestigiosa cadena. Preguntamos precio, dando por sentado que con el cambio podremos tomarnos algo económico. Astillada. Bajamos de nuevo al canal, preguntamos en un par de locales, y los precios siguen siendo caros. Finalmente volvemos al bar en el que comimos al mediodía, al de nuestro abuelo chino gruñón, donde pasaremos lo que resta de día hasta irnos a dormir a nuestro telar clandestino.

DSC_870

Marcar el Enlace permanente.

No se admiten más comentarios