Lanzarote (Día 1). Playa del Carmen.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Playa del Carmen.
DÍA 2Teguise. Famara. Arrecife.
DÍA 3Costa Papagayo. El Golfo. Los Hervideros. Playa Blanca.
DÍA 4Timanfaya y Montañas de Fuego. Casa Lagomar. Playa del Carmen.
DÍA 5Costa Papagayo.
DÍA 6Jardín Cactus. Jameos del Agua. Cueva de los Verdes. Mirador del Río. Punta Mujeres.
DÍA 7Timanfaya. Salinas de Janubio.
DÍA 8 y DÍA 9Casa César manrique. Famara. Monumento Campesino. Puerto del Carmen.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR

DIARIO

Tras recoger las maletas y el coche de alquiler reservado en autoreisen.es tomamos la carretera en dirección a nuestro hotel, ubicado en Playa del Carmen. Apenas necesitamos un par de minutos, los necesarios para situarnos en el mapa, acomodarnos en nuestro nuevo coche y encender el chip mental que ubique nuestras emociones, sensaciones y a nosotros mismos en “modo vacaciones”, para darnos cuenta de que el paisaje de la isla es peculiar. Dejaré para otro momento la descripción del paisaje, ahora estamos más centrados en encontrar nuestro apartamento.

No nos es difícil localizarlo. El aparthotel está situado en Playa del Carmen porque aquí son más económicos que en Playa Blanca y por la situación geográfica, ya que al encontrarse en mitad de la isla quedan más al alcance los diferentes puntos de interés. Concretamente nuestro apartamento, el Aloe, apenas cuenta con 20 apartamentos rodeando una piscina y se encuentra en la zona más cercana a las principales carreteras de la isla y a su vez más alejada del meollo de Playa del Carmen. Queremos estar tranquilos, alejados del bullicio. Tras la inspección de rigor coincidimos: hemos acertado, es muy tranquilo tanto por el tipo de aparthotel como por su situación y la relación calidad/precio es buenísima, ya que aunque es algo justo en cuanto a menaje de cocina y hay una ventana que requiere una Ingeniería Técnica para saber abrirla y cerrarla, el precio es imbatible y el conjunto es más que suficiente para que nos sintamos a gusto.

Hemos llegado enteros, tenemos garantizada la movilidad y tenemos techo, por lo que el siguiente paso es ir al supermercado a suministrarnos de los alimentos, refrigerios y manjares varios para nuestras comidas y cenas en el apartamento. Busco en Google a nuestro gran compañero en anteriores viajes, el señor Lidl, pero me lo señala a bastantes kilómetros de aquí. Finalmente decidimos buscar uno al azar, pero el azar en Lanzarote en materia de supermercados no existe: acabamos en un Spar, algo nada difícil en la isla.

Tras la primera comida y primera siesta en nuestra nueva morada apenas tenemos unas horas de luz antes de que llegue la noche, por lo que decidimos llevar a cabo nuestra primera toma de contacto con las playas de Lanzarote. Elegimos al azar Playa Pocillos, una cuidadísima playa de grandes dimensiones tanto a lo largo como a lo ancho en la misma Puerto del Carmen. Como somos más de calas y playas pequeñas nos vamos al extremo oeste para encontrar algún rincón. Acertamos. Entre enormes rocas negras se adivina un pequeño camino que va sorteando la costa, cruzando pequeñísimas playas que llevan menos tiempo cruzar que el que necesitamos para decidir cuál nos gusta más para colocar nuestras toallas. Nuestra primera impresión de las playas de Lanzarote es buena: el color del agua no tiene la magia que transmite el turquesa del Mediterráneo ni el entorno tiene el exotismo de una isla caribeña, pero hay muchos rincones en los que el contraste del negro volcánico con el marrón camel de la arena y el vigoroso color azul del mar es más que suficiente para no dejar indiferente a nadie.

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