Lanzaorte (Día 3). Costa Papagayo. El Golfo. Los Hervideros. Playa Blanca.

Día 3. Costa Papagayo. El Golfo. Los Hervideros. Playa Blanca

Hoy visitaremos las que son las mejores playas de Lanzarote: Costa Papagayo. Para ello tomamos la carretera en dirección a Playa Blanca para allí tomar el desvío que nos llevará a la Reserva Natural, no sin antes perdernos por el interior de una urbanización. Aviso para navegantes, el desvío se toma en una rotonda, antes de llegar a Playa Blanca.

Encontramos el camino, y digo literalmente camino, en el que par de kilómetros después hay una caseta donde nos cobran 3€ (por vehículo) para acceder a la reserva. Tras superar el rally por las irregulares pistas de acceso a la costa llegamos a un punto desde el que se tiene una buena perspectiva de la localización de las playas. Decidimos por intuición y por recomendación acercarnos a la Playa de Papagayo. Dejamos el coche, tomamos el sendero por la árida tierra de la Reserva y a la altura del único chiringuito que veremos tenemos una vista perfecta de las dos playas que conforman la Playa de Papagayo. Es espectacular. Estamos elevados respecto a las playas, una nos queda a nuestra izquierda bajando otro sendero y la otra nos queda a la derecha, bajando otro sendero más empinado aún. Optamos por bajar a la pequeña playa de nuestra derecha porque nos parece que las formas de las rocas negras dan más juego para hacer un poco el cabra y resguardarnos del sol. Y acertamos. Aprovechando que la marea está baja nos pasamos toda la mañana saltando de cala en cala, disfrutando de los recovecos y caprichos de las rocas volcánicas o de minúsculas piscinas naturales de aguas transparentes. Y para más inri estamos solos, pocas personas se animan a buscar calitas escondidas. Seguramente éste es uno de los mejores momentos de playa que más he disfrutado junto a otros acaecidos en Croacia.

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Tras algo más de dos horas mi cuerpo dice stop al calor achicharrante, a pesar de que estamos escondidos del sol tras la negra y alta pared que marca el perímetro de la playa, y decidimos volver al apartamento para volver a turistear tras la siesta, concretamente para ver las primeras rarezas naturales provocadas por las erupciones volcánicas de 1730 de Timanfaya. Y así es, hacia las 19h de la tarde tomamos de nuevo la misma carretera de la mañana, otra vez rodeados de montes pelados, llanuras desérticas, marrón camel acá y acullá.

Llegamos al aparcamiento de El Golfo. Al bajar del coche un viento incluso más fuerte que en Playa Famara nos recibe. Cuesta incluso cerrar la puerta del coche. Tomamos el sendero que con una baranda de madera bordea sinuosamente la montaña hacia el Golfo. En apenas 100 metros se nos aparece ante nosotros: es una especie de anfiteatro natural formado a partir de las erupciones volcánicas de 1730. La laguna o charca que ocupa el fondo y centro surgió por la inundación del cráter, conectado al mar de forma subterránea. Es de color verde por las algas que habitan su superficie y como llegamos al atardecer, con el sol ya bajo, nos encontramos con un fuerte contraste de colores. A mi me gusta, a Marta no tanto. Como todo, cuestión de gustos.

DSC_0202DSC_0205 El siguiente destino son Los Hervideros, un bello paisaje de costa que cubre kilómetros y kilómetros, fruto de los caprichos de la lava volcánica cuando entró en contacto con el mar, esa lava que tan bonita y curiosa viste grandes partes de Lanzarote. Pasamos frente a las Salinas de Janubio pero dada la hora lo aparcamos para otro día. Los Hervideros son muchos kilómetros de rocas y costa pero hay un punto en el que la forma de las rocas es más espectacular. El lugar está acondicionado para que aparquemos el coche y podamos visitarlos de bien cerca: una mezcla de cielo azul, fuerte oleaje y lava que puedes contemplar casi desde dentro a través de senderos más o menos sinuosos.

El paisaje es precioso y más en el momento del día en el que llegamos, con los últimos rayos del sol iluminando la escena y con apenas 5 o 6 personas deambulando por allí, lo que nos permite husmear cada rincón y quedarnos embobados viendo el agua chocar contra las paredes de lava. Buena hora para realizar esta visita.

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Aún tenemos energía y algunas horas antes de cenar para visitar Playa Blanca, que nos queda al lado. Junto a Puerto del Carmen y Costa Teguise (que no visitamos), son los principales enclaves en los que se ubican la mayor parte de hoteles y apartamentos de la isla. En el primero hay un ancho paseo marítimo que separa la playa de la aglomeración de edificios blancos y de baja altura en los que se encuentra absolutamente de todo: supermercados, badulakes, estancos, restaurantes de todo tipo, salas de juegos, coctelerías y un largo etcétera. En Playa Blanca, hay un paseo interior con todos los servicios imaginables y un paseo marítimo que en vez de ancho y artificial como el de Puerto del Carmen, es un paseo estrecho, más integrado con las rocas y el mar que quedan a escasos metros. Sin dejar de ser un lugar artificial con todas sus infraestructuras preparadas para el turista, Playa Blanca tiene algo más de encanto. También es más caro dormir aquí.

Paseo, visitamos cuatro tiendas y tomamos un café hasta que refresca y Marta toca la campana. Mañana más.

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