Indonesia (Día 11). Templo Ulun Danu. Lagos Gemelos. Cascadas Munduk. Arrozales Jatiluwih.

ÍNDICE VIAJE

FICHA

FICHA

DÍA 1 y DÍA 2Llegada a Jakarta. Borneo.
DÍA 3Borneo
DÍA 4Borneo. Hacia el Volcán Bromo.
DÍA 5Volcán Bromo. Hacia el Volcán Ijen.
DÍA 6Volcán Ijen. Hacia Ubud.
DÍA 7Templo Gunung Kawi. Templo Tirta Empul. Arrozales Tengalang. Templo Mengwi.
DÍA 8Templo Pura Besakih. Pueblo Tenganan.
DÍA 9Ubud. Templo Tanah Lot.
DÍA 10Volcán Batur. Cascadas NungNung.
DÍA 11Templo Ulun Danu. Lagos Gemelos. Cascadas Munduk. Arrozales Jatiluwih.
DÍA 12Hacia Kanawa.
DÍA 13Kanawa.
DÍA 14Kanawa. Rinca.
DÍA 15Kanawa. Pueblo de pescadores.
DÍA 16Kanawa.
DÍA 17Kanawa. Labuan Bajo.
DÍA 18Hacia Sulawesi (Tana Toraja).
DÍA 19Rantepao.
DÍA 20Bolu Market. Marante. Palawa.
DÍA 21Funeral Tana Toraja. Kambira. Tampangallo. Suaya.
DÍA 22Trekking Lempo-Batutumonga.
DÍA 23Lemo. Londa. Ke’ Te’ Kesu’.
DÍA 24Yogyakarta.
DÍA 25 y DÍA 26Yogyakarta. Jakarta.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Pasear por los arrozales Jatiluwih. Un paisaje muy bonito.El templo Ulun Danu, desprende un aire bastante artificial.
La carretera hacia los arrozales Jatiluwih es un peligro, con boquetes que te obligan a ir muy lento y haciendo eses para esquivarlos.

DIARIO

Estamos en ruta después de uno de esos desayunos ligeros cortesía del hotel que venimos engullendo cada mañana. Arroces tres delicias, tortillas o densas crepes de plátano, siempre acompañados de fruta y un tanque de café con leche.

El norte de Bali es también montañoso, confirmando que la zona menos agraciada es el oeste, visitado el primer día. Que ésta sea la región más cercana y comunicada con la anunciada desagradable de Denpassar no debe ser casualidad. El templo Ulun Danu está situado en una diagonal hacia el noroeste desde Ubud. Varias carreteras ascienden hacia el norte en paralelo, por lo que decidimos subir por la primera e intentar ir saltando a las carreteras de la izquierda hasta alinearnos con la que nos interesa. Erramos. Y digo esto porque nos pasamos más de una hora circulando por caminos más propios para un 4×4, esquivando zanjas y badenes, dando botes en la moto y castigando nuestro ya malogrado trasero. Lo que vienen a ser caminos de cabras de toda la vida.

DSC_226

Accedemos al templo, fundado en el s.XVII y dedicado a la diosa de las aguas Dewu Danu. La primera sensación es algo fría, ya que tanto las instalaciones del lago y del espacio que lo rodean expresan artificialidad. Baños, tiendas, césped cuidado y un cercado con animales. Parece más un parque temático que un edificio religioso al que se le presume un cariz más espiritual. Lo positivo es que apenas no hay nadie, por lo que el paseo como mínimo es placentero. Y el templo con el lago y las montañas de fondo es muy fotogénico.

DSC_229

DSC_230

Empezamos a ascender la carretera con mayor pendiente cuando vuelvo a percatarme de que algo no va bien en la rueda trasera. Sí, otra vez, otro pinchazo. Retrocedemos hasta el pueblo anterior donde me pareció ver un taller mecánico. Un niño vacilón nos pide un dineral por arreglar la rueda pero le decimos que ayer por lo mismo pagamos mucho menos. Aún le quedan muchos petitsuises para engañar a un turista. Aparece el padre poniendo orden y acordamos un precio más justo. El hombre se pone manos a la obra, inspeccionando el neumático. Y nos enseña el problema: el neumático por dentro está roto y por eso por mucho que cambie la cámara nos la volverá a pinchar. Aplica una especie de cola y a circular.

DSC_231 DSC_232

Volvemos a ascender la misma carretera y torcemos hacia la izquierda. Desde aquí arriba hay una buena panorámica de los lagos gemelos, . Primero uno y luego el otro. Lo interesante son las vistas, más que los lagos sean especialmente atractivos. Seguimos en la misma dirección para buscar el pueblo de Munduk, para hacer una parada y tomarlo como referencia con el fin de localizar las cascadas con el mismo nombre, situadas a 2 km. El pueblo no aparece, más que cuatro casas sin ninguna vida local, por lo que antes de proseguir, retrocedemos de nuevo hasta el lago para comer con vistas al lago, volviendo a pasar frente a una especie de mirador de madera donde pagando te puedes hacer una fotografía con un murciélago gigante. Grima. En cuanto a la comida, una mesa inundada de bichos, la estupidez de la camarera (rara avis por aquí) y una carta insuficiente desaliñan las bonitas vistas.

DSC_233 DSC_245 DSC_234

Andábamos cortos de gasolina haciendo honor a la frase que afirma que el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra. Pero esta vez es serio. Estamos circulando por carreteras totalmente solitarias. No hay vida y ni mucho menos gasolina. Con el aviso luminoso de que vamos en reserva me las ingenio para apenas tocar el acelerador, cogiendo carrerilla en las bajadas. Lo positivo es que estamos descendiendo, por lo que albergo esperanzas de llegar a una gasolinera. Lo negativo es que estamos obviando algunos paisajes dignos de una parada de un par de minutos.

Un desvío anuncia las cascadas Munduk , la más accesible de las muchas que hay por la zona. La carretera empinada es una monada. Estrechita y muy verde debido a la humedad que se respira. Parece que nos estemos sumergiendo en un pequeño paraíso. Un par de motos aparcadas y una flecha señalando un camino que baja la colina son la señal de que hemos llegado. Empezamos a bajar a pie y un cartel indica que es una zona de cultivo de café. Es la primera vez que veo el grano de la única droga que me tiene adicto hasta la fecha.

DSC_244

En medio del bosque aparece un interesante bar con un toque muy rural. Obviamente, venden café. Miramos los precios pero son bastante caros. Seguimos el camino guiándonos por el ruido del agua al caer. Una cascada preciosa, quizá no tan espectacular como NungNung donde el accidente geográfico era mucho más pronunciada, pero muy linda por toda la vegetación que la rodea. Lástima de la europea loca que frente a ella chilla creyéndose ser un chamán que invoca algún tipo de espíritu. Y mientras tanto yo esperando para sacar una fotografía obligada.

DSC_235

La cascada transmite mucha paz. Y más cuando la colgada se va con su amiga o novia.

DSC_239 DSC_240 DSC_241 DSC_243

Volvemos hacia la vía principal grabando la embrujadora carretera. Creo que tendremos media Bali grabada ya con la GoPro. Seguimos la ruta hacia el sur pasando antes por una gasolinera después de apurar el depósito hasta el límite. Nuestra siguiente parada son los arrozales Jatiluwih, los que todos cuentan que son los mejores campos de arroz de la isla. Incluso están reconocidos por la Unesco. Para estar perdidos en la nada llegamos con suma facilidad. Hemos cursado el nivel experto en orientación. Circulamos por una carretera con unos agujeros descomunales, zigzageando a muy baja velocidad para no meter una rueda y tener un susto. A estas alturas ni el scooter ni las nalgas están para muchos trotes.

La primera colina es fabulosa. El único pero es el momento en el cultivo del arroz, ya que el agua embarrada que inunda las terrazas afea la panorámica. La hierba crecida con su intenso verde rozaría la perfección paisajísticamente hablando. Pero me gustan igual. Lástima que el bar sitiado aquí esté cerrado porque nos habríamos parado a tomar un refresco.

DSC_246

Seguimos. Aparecemos en una llanura bastante abierta en el que todo son arrozales. Vista de 360 grados. No acaban. Recorremos la carretera y aparcamos la moto poco antes de la garita de la entrada del otro extremo. Caminamos hacia atrás disfrutando del paisaje. Hubiera sido buena idea hacer una caminata por esta zona. Pero llegamos tarde. Caminamos lamentándonos de que Bali llega a su fin. Y reafirmando las buenas e inesperadas sensaciones. No, Bali no son playas surferas. O sí pero ni lo sabemos ni lo hemos querido comprobar. Bali es una isla rural y accesible en la que nos hemos sentido muy a gusto.

DSC_247

DSC_248 DSC_250 DSC_253 DSC_254

Volvemos hacia el scooter y entramos en un bar recomendado por la Lonely. El local es bastante antro, pero la mujer es muy maja y es famoso por el plato de carne de cerdo que preparan. Dos alemanes lo están comprobando. A nosotros aún no nos ha llegado la hora. Compramos unos paquetes de arroz rojo. Souvenirs, sinónimo de que la isla, tan diferente a todas las demás, se despide de nosotros.

DSC_249

Preguntamos a un local el camino más rápido para volver a Ubud: es mejor seguir esta carretera o reandar sobre nuestros pasos. Parece que el estropeado camino es la mejor opción. No me quiero imaginar el estado de otra opción. Decidimos despedirnos en el mismo restaurante en el que cenamos ayer. La conversación sobre los atractivos de Bali vuelve a colación. Nos damos un buen atracón y ya de noche oscura estamos de vuelta en el hotel. Le comentamos al hombre el problema de la rueda. Entre nuestro inglés y que no tiene ningún interés en entendernos no parece que tenga la intención de poner remedio. Ya lo arreglará el siguiente.

Marcar el Enlace permanente.

No se admiten más comentarios