Croacia y Venecia (Día 12 y 13). Mljet.

Día 12. Mljet

Llegamos de nuevo al corazón del Parque Nacional de Mljet. Nos subimos a la lancha que nos va cruzar en el lago Veliko Jezero al monasterio benedictino, originariamente construido en el s.XII pero reconstruido varias veces, que alberga una iglesia, la de Santa María. Una vez hemos indagado en cada rincón del edificio, volteamos el islote en busca de algún rincón donde pasar un día más.

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Observo que en Mljet el agua tiene una tonalidad más verdosa, quizá por el ecosistema que se habrá creado en unas aguas que, aún siendo el mar, están tan encapsuladas en el interior de la isla. Pero siguen siendo tan cristalinas como todas las demás.

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Encontramos una especie de pasarela de rocas al nivel del mar, perfectas para nuestro propósito. Otra vez solos, aunque algún italiano se le escucha bastantes metros más allá. Pero lo diferente del día de hoy viene en el momento en el que advierto que las rocas están habitadas por multitud de graciosos cangrejos. ¿Se puede dedicar uno durante horas a jugar con ellos con un palo? Sí, tal banalidad con el contador de preocupaciones en números rojos, puede llegar a ser el mayor divertimento de todos. Hacía años que no encontraba un lugar donde desconectara tanto del mundo terrenal. Quizá uno lo reflexiona ahora que esto desgraciadamente llega a su fin.

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Tras otra tarde de no hacer nada nos dirigimos a buscar algún restaurante en el que regalarnos nuestra última cena en la bella Croacia. Cuando ya estamos en el interior de uno, tan coqueto como cabía esperar, aparece un grupo de más de 20 personas. ¿De dónde sale tanta gente? Entonces empiezo a observar la vestimenta, los relojes, los platazos de marisco que salen de la cocina, cuando caigo en la cuenta de que esta mediodía varios yates llegaron de vete a saber donde y se adentraron en la bahía de Polace. Son ellos. Una bofetada de realidad, esa que te dice que tu no puedes vivir la vida así cada día, como advirtiéndote de que en unas horas estarás de vuelta en el día a día de las preocupaciones de quienes sólo tenemos una vida normal.


DÍA 13. Mljet

No tenemos ni una mañana pero desesperados intentamos llevarnos un recuerdo más de Croacia. Volvemos a adentrarnos en el Parque, volvemos a buscar un rincón y volvemos a juguetear con unos cangrejos hoy mucho más grandes y correosos que los de ayer. Intento captar mil fotos más, como si no tuviera suficientes, como si me pudiera llevar un trozito más de un país que nos ha embelesado. Y así, tras comer cerca del puerto de Polace, desde donde partiremos hacia Dubrovnik, tomamos nuestro ferry, luego nuestro avión para estar de vuelta en Barcelona. Croacia, ¡cuánto te quiero!

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