Croacia y Venecia (Día 11). Mljet.

Día 11. Mljet

Nos despertamos y el apartamento está vacío. Las chicas han salido a primera hora. Una nota con un “gracias por compartir esta noche el apartamento” no hubiera estado de más, ¿no? Pero ni un segundo después me olvido de cualquier incidente cuando levanto la cabeza y me doy cuenta de las vistas que tenemos. Ni siquiera un puerto que las enturbie, más que un par de yates anclados a un lado, las vistas en primera línea a una pequeña bahía que si no me dijeran que es el mar podría creer perfectamente que se trata de un apacible lago, son sencillamente espectaculares. Por la noche prometía, de día nos hacen pensar que el precio del apartamento aún será barato.

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Tras desayunar nos acercamos a la entrada al Parque Nacional de Mljet, a la que podemos llegar andando. Compramos el ticket en una garita y mientras esperamos el bus que nos adentra en él echamos un ojo a las ruinas de alguna basílica o fortificación. La guía no lo deja claro. Nos llama la atención que el lugar está desértico, no hay apenas turistas. Al ser Parque Nacional, las calas apacibles no son ni serán estropeadas por proyectos urbanísticos ni grandes complejos hoteleros. Tanto Polace como la entrada al Parque hay una atmósfera de quietud. Mljet es el lugar más manso de toda nuestra estancia en Croacia. Y llega al final, en los días dedicados al relax absoluto. Ni hecho a propósito.

Llegamos al corazón del parque. Frente a nosotros dos solitarios lagos conectados entre sí y con el mar, Malo Jezero y Veliko Jezero, que me recuerdan por qué me gusta tanto viajar. Quizá para otros viajeros el Parque Nacional de Mljet puede ser un lugar aburrido. Para mi es otro paraíso más en Croacia. Un camino que bordea los lagos de agua salada nos invita a un paseo que queríamos hacer en bici, si no fuera por una inoportuna indisposición de Marta. Rodeados de densas arboledas se respira un ambiente de calma único.

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Apenas nos hemos cruzado con un par de bicis hasta que escogemos un pequeño rincón con sombra para pasar nuestra mañana haciendo snorkel, unas horas en las que vibro con la conexión que tengo con el lugar. Una brazada por aquí, otra por allá, un poco de snorkel, ahora hago el muerto… como si se tratara de la rutina de toda la vida.

No sabría decidirme entre Premantura, Zavala (Hvar) y Mljet, mis tres paraísos de Croacia.

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Sin más, volvemos a nuestro apartamento para disfrutar de nuestra primera comida al sol de Mljet. Ya por la tarde ni siquiera salimos, la calma de la isla nos ha contagiado y extasiado a la vez.

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