China y Hong Kong (Día 9). Ping’an. Yangshuo.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Llegada a Beijing.
DÍA 2Ciudad prohibida. Plaza Tiananmen.
DÍA 3Parque Jingshan. Hutongs. Parque Beihai. Silk Market.
DÍA 4Muralla China. Hutongs. Torres del Tambor y la Campana.
DÍA 5Mercado de Wangfujing. Palacio de Verano. Templo de los Lamas.
DÍA 6Pingyao.
DÍA 7Hacia Ping’an.
DÍA 8Arrozales de Ping’an.
DÍA 9Ping’an. Yangshuo.
DÍA 10Balsa por el río Li. Bici por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 11Moto por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 12Yangshuo. Guilin.
DÍA 13Hong Kong continente (Kowloon).
DÍA 14Isla Lantau.
DÍA 15Hong Kong isla.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Despertarse pronto y ver a los locales de Ping'an empezando sus quehaceres diarios. La china auténtica.
El paisaje karstico de Yangshuo.

DIARIO

Abro los ojos justo cuando está empezando a amanecer. Ayer me empeciné en pasar la noche con los grandes ventanales de nuestra habitación abiertos para dormir con la sensación de estar en mitad de un arrozal. Los sonidos y el fresco de la noche lo han conseguido aunque el precio haya sido coger un resfriado. Durante muchos minutos me quedo inmóvil en la cama viendo el casi imperceptible movimiento de la niebla que poco a poco va descubriendo la montaña. 

Vistas desde el hotel de Ping'an

Vistas desde el hotel de Ping'an
Vistas desde el hotel de Ping'an

Tenemos que irnos de Ping’an con toda la tristeza del mundo, irnos de la que, con todo el convencimiento, será la joya del país chino. Pocas veces me he lamentado tanto por abandonar un lugar. Menos mal que decidimos hacer noche aquí. Todo un acierto. Bajamos bien pronto para dar un paseo y desayunar en alguna otra parte, lo que nos permite ver el movimiento de los madrugadores locales que ya suben todo tipo de bártulos a sus espaldas o en la de laboriosos burros. 

Ping'an Ping'an Ping'an Ping'an

Ping'an

Nos despedimos de la familia Gu y nos subimos al minibus que nos llevará a Guilin. Como no tenemos prisa no contratamos el transporte de Jason como hicimos en la ida, ahorrándonos bastantes yuanes. Tras algunas horas llegamos a la caótica Guilin, una urbe en toda regla. El choque viniendo de las montañas es importante. El minibus nos deja en la estación de autocares, donde decenas de ellos esperan llenarse para emprender camino hacia sus destinos. Acordamos el precio con una de las insistentes revisoras a pié del mismo autocar.

Adiós a la familia Gu

Camino a Yangshuo

Llegamos a la estación de Yangshuo. No parece haber mucha vida cerca de aquí, como si aquello estuviera en las afueras. Preguntamos precio a un taxista pero pide bastante dinero. Aunque no hay mucha más oferta nos vamos, el taxista vuelve, insiste, hacemos lo propio con nuestra oferta y al final llegamos a un precio intermedio. Lo de siempre por estos lares. 

El taxista nos deja en una calle muy céntrica de Yansghuo donde se ubica nuestro hotel. Localizamos el acceso escondido en un pasillo que bajo un edificio cruza de una calle a otra, unas escaleras tan sucias y oscuras que resultan desagradables. No hacen justicia al hotel, limpio y con un aire muy mochilero por la vida que se hace en las zonas comunes y donde incluso se puede ojear una Lonely Planet o leer cualquiera de los libros que los huéspedes dejan aquí.

Bajamos para buscar un sitio donde comer. Nos encontramos con calles muy comerciales, con todo tipo de establecimientos y restaurantes y muchos turistas, aquí también occidentales. Aunque este hecho podría arruinar la experiencia en Yangshuo, es de esos destinos turísticos que tienen una atmósfera diferente, como Chiang Mai en Tailandia. Muy acertadas las opiniones de los viajeros que recomiendan encarecidamente hacer base aquí y no en Guilin.

Yangshuo

Me resulta curiosa la pinta de la camarera del restaurante. Como los chicas y chicas que nos han recibido en el hotel, por su vestimenta, su inglés y su forma de dirigirse a nosotros, tienen un aire muy occidental. Se nota que Yangshuo es un destino muy popular entre los occidentales. Esa apariencia no es ni buena ni mala, aunque cuando hablamos de comer, seguramente lo primero. Y no falla, pues comemos de los mejores platos que hemos probado en el país, entre ellos por fin un Pato Pekín, y a un precio muy bueno. Creo que volveremos.

Nos queda tiempo para inspeccionar un poco la ciudad. Volvemos al principio de la calle del hotel donde nos dejó el taxista y caminamos hacia el acceso al pueblo. Nuestros primeros picos calizos se presentan ante nosotros. Estas montañas que recuerdan a las de los dibujos de Bola de Drac son el principal motivo para que estemos aquí.

Yangshuo

Seguimos nuestra ruta visitando todo tipo de tiendas. El ambiente es muy bohemio, nada de grandes lujos. Por eso me está gustando hasta a mi, que me agobia estar más de 2 minutos en un centro comercial. Aprovechamos para contratar y comprar los tours y entradas de lo que haremos los próximos días por la zona.

Yangshuo

Ya habiendo bordeado el núcleo de la ciudad, de vuelta en la zona del hotel, vemos que empiezan a montar puestecitos de comida por todas partes. Empiezan a salir de los hoteles o a volver de las excursiones cantidades notables de turistas que buscan sitio para cenar.

Yangshuo

Como si aún no estuviéramos preparados para el ajetreo tras venir de la rural Ping’an, nos escondemos en nuestra habitación y aprovechamos para hacer nuestra primera colada del viaje. En uno de esos trayectos a la lavandería me topo con una ventana. Desde ella tengo una panorámica del entorno de Yangshuo. Incontables picos karsticos nos rodean. Sólo falta que aparezca tras uno de ellos el “núvol Kinton”.

Yangshuo

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