China y Hong Kong (Día 8). Arrozales de Ping’an.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Llegada a Beijing.
DÍA 2Ciudad prohibida. Plaza Tiananmen.
DÍA 3Parque Jingshan. Hutongs. Parque Beihai. Silk Market.
DÍA 4Muralla China. Hutongs. Torres del Tambor y la Campana.
DÍA 5Mercado de Wangfujing. Palacio de Verano. Templo de los Lamas.
DÍA 6Pingyao.
DÍA 7Hacia Ping’an.
DÍA 8Arrozales de Ping’an.
DÍA 9Ping’an. Yangshuo.
DÍA 10Balsa por el río Li. Bici por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 11Moto por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 12Yangshuo. Guilin.
DÍA 13Hong Kong continente (Kowloon).
DÍA 14Isla Lantau.
DÍA 15Hong Kong isla.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Los arrozales de Ping'an, uno de los paisajes más fascinantes que he visto jamás. Inolvidable.

DIARIO

Con los primeros rayos de sol se descubre a través de la ventana un paraje espectacular. Son las terrazas de arroz de Longji, que se remontan a más de 700 años cuando la etnia Zhuang, que habitaban la zona cercana a la población de Longsheng, empezaron a modelar las montañas en forma de terrazas y desarrollaron un sistema de irrigación de agua para poder cultivar arroz. Nunca pensé que la manipulación de un entorno natural por la mano del hombre pudiera llegar a crear algo tan bello. 

Vistas desde el hotel de Ping'an

Después de desayunar en la terraza del hotel, desde la que tenemos una perspectiva 180º de las montañas que rodean Ping’an, empezamos a caminar con el padre de Jason como guía, que éste nos ofreció ayer por la noche para acompañarnos en el trekking de hoy. El hombre desde el primer minuto muestra la voluntad de hacer bien las cosas. No habla ni una pizca de inglés pero lleva un diccionario para comunicarse con nosotros.

Y empezamos la ascensión. El primer tramo discurre entre pequeñas laderas a través de un estrecho camino asfaltado. Pasamos por el interior del que creo que es otro núcleo de la villa de Ping’an. Casas de madera de considerable tamaño asentadas en la ladera y entre las cuales un serpenteante camino de escaleras prosigue la ascensión. 

Ping'an

Ping'an

Dejamos el pueblo atrás y empezamos a tener una perspectiva amplia de la zona. Todas las montañas están surcadas por las terrazas de arroz de un intenso verde que acompañadas por la niebla que oculta los valles crea una atmósfera única. Por parajes como éste invierto tantos recursos de tiempo y dinero para viajar por este mundo. La incredulidad de que un entorno así pueda existir se ve abofeteada con cada metro que andamos. Me paro y frente a mi dos pequeñas laderas se unen formando una de las instantáneas más bonitas que he podido captar con mi cámara. Realmente espectacular.

Arrozales de Longji

Arrozales de Longji

Arrozales de Ping'an

Arrozales de Ping'an

Abrigados por esa manta verde que lo recubre todo llegamos a un mirador maravilloso. Lástima que la niebla difumine aquí el color de los arrozales.

Arrozales de Ping'an

Seguimos la marcha por caminos más llanos y con menos atractivo hasta que volvemos a desembocar en otro valle donde todas las montañas vuelven a estar marcadas por los arrozales. Subimos, bajamos, bordeamos, caminamos por un camino o cruzamos un arrozal.

Arrozales de Longji Arrozales de Longji Arrozales de Longji

Nos estamos cruzando con más autóctonos que con sus herramientas se deben dirigir a su parcela. Aquí todos se conocen, ya que tenemos que hacer alguna parada para que el padre de Jason hable con sus vecinos. Poco después, cuando ya llevamos casi dos horas de caminata, visualizamos en lo alto otra villa. Supongo que debe ser Zhongliu, y digo supongo, porque la información sobre esta zona es algo difusa, tanto en internet como en la Lonely. 

Zhongliu Arrozales de Longji

En otra serie de escaleras ascendemos hasta el pueblo entre gallinas y algún que otro local. La distribución de Zongliu es muy parecida a la de Ping’an. Casas de madera amontonadas y el por momentos angosto camino que cruza y nos devuelve a la montaña.

Arrozales de Ping'an

Pocos minutos después nos cruzamos con dos mujeres de la etnia Yao que esperan ataviadas con ropajes tradicionales la llegada de turistas. Negociamos un precio para poder hacernos una foto con ellas y desde el primer momento se muestran bastante rudas, sobre todo una de las dos. La particularidad de estas mujeres es que tienen una melena que llega casi el suelo, y como saben que esto atrae a los turistas, nos piden más dinero para soltárselo. Les decimos que no y nos sentamos a descansar. No pasan ni dos minutos cuando la más estirada nos hace un gesto para que nos vayamos de allí. Parece que no le ha hecho mucha gracia que no paguemos por el numerito de soltarse el pelo. Miro al guía y su sonrisa de resignación me induce a pensar que ya sabe cómo se las gastan aquí.

 

Etnia Yao

Arrozales de Longji Arrozales de Longji

Arrozales de Ping'an

Cuando llevamos casi tres horas caminando el cansando empieza a hacerse notar. Pero los bancales de arroz siguen poblándolo todo. El área que ocupan es enorme. Nos cruzamos con un grupo de chavales chinos que parecen estar preparando la comida, aquí en medio. Sí, la gallina que dos están desplumando y el cuchillo que limpia otro los delata. Un picnic al método chino.

Arrozales de Longji

Arrozales de Longji

Tras bordear una ladera un enorme valle se abre ante nosotros. A lo alto hay una villa que por los mapas creo que es Tiantou. Y en las faldas del pueblo las infinitas terrazas. No me canso de hacer fotografiarlas. Justo en este punto el guía nos ofrece comer en un restaurante situado estratégicamente. Entramos y nos sentamos los tres en la misma mesa. Los chinos suelen pedir los platos, los colocan en medio, y cada uno va picoteando llevándose una cucharada (que aquí sería una palillada?) a su bol. Y así comemos. No puede faltar un plato pequeño con una salsa picante. La comida está espectacular.

Arrozales de Longji

Comiendo en trekking de Ping'an

Arrozales de Longji Arrozales de Longji

Seguimos la marcha hacia Tiantou. El guía nos pregunta si queremos seguir ascendiendo o empezamos a bajar. Caminar en Asia no es lo mismo que hacerlo aquí, seguramente por la humedad, así que tras más de cuatro horas andando y teniendo en cuenta que aún nos queda camino preferimos dirigirnos al final del trekking porque el cansancio está dejando paso al agotamiento. Empezamos el descenso justo cuando un burro cargado de enseres sigue el camino contrario al nuestro. 

Arrozales de Longji

Arrozales de Longji Dazhai

Cruzamos varios poblados con el sol picando sobre nuestra piel. Y digo la nuestra porque el incansable guía lleva su paraguas para resguardarse. No conocerá el Decathlon pero a preparación no le gana nadie. Tras casi seis horas llegamos a Dazhai, donde una van nos espera para llevarnos a Ping’an. Un rally, una cerveza en la terraza del hotel, el cambio de habitación porque queríamos la que tiene mejores vistas y sólo la tenían disponible para la última noche, y a dormir.

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