China y Hong Kong (Día 12). Yangshuo. Guilin.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Llegada a Beijing.
DÍA 2Ciudad prohibida. Plaza Tiananmen.
DÍA 3Parque Jingshan. Hutongs. Parque Beihai. Silk Market.
DÍA 4Muralla China. Hutongs. Torres del Tambor y la Campana.
DÍA 5Mercado de Wangfujing. Palacio de Verano. Templo de los Lamas.
DÍA 6Pingyao.
DÍA 7Hacia Ping’an.
DÍA 8Arrozales de Ping’an.
DÍA 9Ping’an. Yangshuo.
DÍA 10Balsa por el río Li. Bici por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 11Moto por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 12Yangshuo. Guilin.
DÍA 13Hong Kong continente (Kowloon).
DÍA 14Isla Lantau.
DÍA 15Hong Kong isla.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
Guilin, excepto las pagodas del Sol y la Luna de noche, no vale absolutamente nada.

DIARIO

Hoy será un día de esos que quedan en tierra de nadie, haciendo tiempo aquí y allá para estar mañana a la hora señalada en el aeropuerto de Guilin. Me voy de aquí con la sensación de que no hubiera estado de más dedicarle otro día para recorrer sus alrededores, pues las guías anuncian pueblos antiguos y apacibles paseos en bicicleta bajo los picos calizos que me hubiera gustado ver y hacer.

Entramos al parque de Yangshuo. Tras escasos metros el parque nos hace sentir más alejados del tráfico exterior de lo que realmente estamos. Caminamos por una amplia explanada tupida de árboles con un ambiente húmedo que anuncia posibles lluvias. El lugar está lleno de abuelos que pasean o juegan a cartas. Seguimos un camino rodeados de flores de loto hasta que vemos algunos picos kársticos frente a nosotros. Unas escaleras escondidas suben a lo alto de uno de ellos. Hasta ahora no habíamos estado tan cerca ya que normalmente los habíamos visto asomándose detrás de los árboles. Pero ahora los que estamos asomados desde las alturas somos nosotros.

Parque Yangshuo Parque Yangshuo

Vemos varios picos calizos, más cerca o más lejos. En este parque la Lonely dice que se puede ver la colina del Hombre y la colina de la Dama pero no sabemos identificarlos.

Empiezan a caer cuatro gotas. Esperemos que nos aguante el día. Husmeamos un poco más por el parque y salimos para dar nuestro último paseo por Yangshuo. Nos perdemos un poco más allá de las calles que transitamos el primer día entre carteles rojos con grandes letras chinas, cables y casas destartaladas. La Yangshuo más humilde.

Yangshuo Yangshuo

Llegamos a Guilin tras un par de horas en autocar. Con el mapa y el nombre de la calle de la hoja de reserva en Booking empezamos a caminar decididos a encontrar el hotel. Después de más tiempo del esperado nos encontramos en la calle junto al río donde debería estar. Pero no aparece cartel alguno. Preguntamos a la gente pero nadie sabe indicarnos. Aunque concentrados en esta tarea ya me he podido dar cuenta de lo fea que es esta ciudad. Menos mal que no la establecimos como campamento base para visitar la zona. Finalmente, una chica de veintipocos se acerca y nos ofrece su móvil para buscar la calle en el navegador. Nos señala que debe estar justo en este lugar, levantamos todos la vista y la boca de una ínfima callejuela nos invita a buscar por ahí. Parece mentira que puede haber una calle en este espacio. Y en ella está el hotel.

Dejamos los bártulos en nuestra habitación, algo desfasada, aunque para una noche y con el servicio tan encantador del chico de recepción vamos sobrados. Así, salimos en dirección hacia lo que parece ser lo más interesante de la ciudad: el lago Shang y sus pagodas. Antes hacemos paramos a comer en un Kentucky, ya amigo en este viaje. 

Y ahí están, la pagoda de la Luna, octogonal y de siete niveles, y la pagoda del Sol, que es la pagoda de cobre más alta del mundo con sus 41 metros de altura. Leo en la guía que ambas están conectadas por un túnel subacuático aunque no es motivo suficiente para comprar el ticket de acceso a ellas. Hoy es un día de trámite y andamos algo desconectados de las visitas.

Después de echarle fotografías desde todos los ángulos y hacer una parada técnica para fumar un cigarrillo nos decidimos a bordear el lago con toda la tranquilidad del mundo. El lago es apacible y el paseo agradable, aunque es más que obvio que no cambiaría la planificación del viaje por acercarme a esta ciudad. Cuando volvemos al inicio ya es de noche, por lo que podemos despedirnos de las pagodas que ahora se muestran iluminadas. 

Pagodas Sol y Luna

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