China y Hong Kong (Día 1). Llegada a Beijing.

ÍNDICE VIAJE

FICHAFICHA
DÍA 1Llegada a Beijing.
DÍA 2Ciudad prohibida. Plaza Tiananmen.
DÍA 3Parque Jingshan. Hutongs. Parque Beihai. Silk Market.
DÍA 4Muralla China. Hutongs. Torres del Tambor y la Campana.
DÍA 5Mercado de Wangfujing. Palacio de Verano. Templo de los Lamas.
DÍA 6Pingyao.
DÍA 7Hacia Ping’an.
DÍA 8Arrozales de Ping’an.
DÍA 9Ping’an. Yangshuo.
DÍA 10Balsa por el río Li. Bici por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 11Moto por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 12Yangshuo. Guilin.
DÍA 13Hong Kong continente (Kowloon).
DÍA 14Isla Lantau.
DÍA 15Hong Kong isla.

RESUMEN DEL DÍA

LO MEJORLO PEOR
La humedad de Beijing. Afixiante.

DIARIO

FICHA

FICHAFICHA
DÍA 1Llegada a Beijing.
DÍA 2Ciudad prohibida. Plaza Tiananmen.
DÍA 3Parque Jingshan. Hutongs. Parque Beihai. Silk Market.
DÍA 4Muralla China. Hutongs. Torres del Tambor y la Campana.
DÍA 5Mercado de Wangfujing. Palacio de Verano. Templo de los Lamas.
DÍA 6Pingyao.
DÍA 7Hacia Ping’an.
DÍA 8Arrozales de Ping’an.
DÍA 9Ping’an. Yangshuo.
DÍA 10Balsa por el río Li. Bici por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 11Moto por los alrededores de Yangshuo.
DÍA 12Yangshuo. Guilin.
DÍA 13Hong Kong continente (Kowloon).
DÍA 14Isla Lantau.
DÍA 15Hong Kong isla.

Acabamos de pasar el control de visados donde centenares de personas hacen cola. La sensación de estar en un país con más de mil millones de habitantes se hace sentir desde el primer minuto. Salimos del aeropuerto para buscar un taxi que nos lleve directamente al hotel, ya que son la una de la noche pasadas y el cuerpo nos exige dormir. Hacemos otra cola para coger uno de los taxis que sistemáticamente, uno tras otro, van parando en 4 o 5 estacionamientos donde cogen al cliente y rápidamente abandonan el lugar. El ritmo, a golpe de silbato de un policía, es frenético. Llega nuestro turno. Nos acercamos al primero y nos ofrece un precio desorbitado. Preguntamos a otro y conseguimos lo mismo. Estamos ahí en medio, esquivando taxis que paran y aceleran, infringiendo el ordenado procedimiento. El policía se acerca y se da cuenta que nuestro problema es el precio que nos ofrecen. No interviene. Nos acercamos a otro taxista que literalmente pasa de nosotros. Parece que ninguno quiere ceder. Así pasan unos minutos hasta que un taxista se acerca, debatimos y llegamos por fin a un acuerdo. Ganamos.

Llegamos a nuestro hotel, un conjunto de edificios con pretensiones de lujo, esas que chirrían cuando nos zambullimos en un olor mezcla de tabaco, ranciedad y ambiente cerrado de nuestra planta, situada en el sótano. Pero al menos aquí abajo hay AACC, porque en el camino a través del jardín un bochorno asfixiante y cargante ha anegado nuestros pulmones. No es sólo calor, no es humedad, es como si la atmósfera estuviera cargada de millones de partículas de plomo que pesan sobre nuestras vías respiratorias. Bienvenidos a Pekín.

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